La Cueva de Sant Ignasi en Manresa, es un lugar para el recogimiento y la espiritualidad donde la naturaleza y la arquitectura se fusionan para crear un entorno único. A lo largo de sus 300 años, se ha ido enraizando en la ciudad, convirtiéndose en uno de sus iconos.

En esta gruta excavada por la erosión fluvial del río Cardener, es donde, en 1522, se cree que San Ignacio de Loyola se recluyó a rezar y meditar, escribiendo algunas de las partes de su libro “Ejercicios Espirituales”. Con el paso de los años, al convertirse en un lugar de culto y peregrinaje, se construyó entre 1750-1763 una iglesia barroca encima de la cueva. Actualmente, el complejo total tiene 10.500 m2 y está compuesto por el Santuario de la Cueva y el Centro Internacional de Espiritualidad Ignaciana.

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